Baudhuin Baert es de origen belga, pero trabaja en Morabeza desde 1969. Era el líder técnico de Morabeza y por más de 30 años supervisó todas las obras de construcción. Junto con dos carpinteros de Gante, los De Zutter, y su equipo caboverdiano, el señor Baert completó las instalaciones y aseguró la funcionalidad de los elementos técnicos.

 

Patone Lobo fue contratado en 1974. Ese mismo año, empezó a trabajar con la señora Vynckier. Poco después de la independencia, quedó con el cargo de director del hotel. El señor Lobo se retiró en el 2000 para empezar su propio hotel.

 

Sophie Vynckier - Marcellesi, la hija de Georges y Geneviève, trabaja en el hotel desde 1997. Desde el retiro de Patone, Sophie ha estado a cargo de la administración del hotel.

 

Nuestros colaboradores: Hoy, Morabeza emplea a 150 personas, de las cuales cinco son europeas. La mayoría de este equipo extremadamente dedicado viene del pueblo de Santa María. ¡Algunos de ellos son nietos de nuestros primeros colaboradores!

 

LA GENTE

Georges Vynckier, un empresario, ha sido un pionero en el diseño y desarrollo de energías renovables. El primer sistema de osmosis con agua del mar en el mundo se instaló en Morabeza, produciendo 60 m3 de agua desalada al día. Fue inaugurado en 1976 por el primer presidente de Cabo Verde, el señor Aristides Pereira. El señor Pereira fue presidente de 1975 a 1991. Siempre ha apoyado y estimulado los proyectos y el desarrollo del Hotel Morabeza ya que considera que se ha integrado y ha progresado, respetando siempre la realidad del país. Aquel día, ¡el señor Pereira tomó la primera copa de agua marina desalada!

En 1980, se instalaron los paneles solares planos (75m²) y tres espejos parabólicos para calentar agua. En 1985, una planta de energía eólica de 55kw llegó a formar parte de las instalaciones técnicas del hotel.

Finalmente, en el 2003, se agregó una planta de reciclaje de aguas servidas, la primera en la Isla de Sal.

 

Geneviève Vynckier pasaba regularmente sus vacaciones en la isla desde 1967. Entró al equipo en 1975 y convirtió la antigua casa de descanso en un hotel de 140 habitaciones. Hoy, sigue trabajando para mejorar las instalaciones. La señora Vynckier es el cerebro del desarrollo del hotel y es a ella a quien Morabeza le debe la excelente reputación que tiene hoy.

En aquel tiempo, se alojaban en Morabeza casi sólo tripulantes de la línea Johannesburgo-Nueva York, ya que los nuevos aviones utilizados en las rutas hacia Europa eran los suficientemente autónomos y no requerían hacer escalas intermedias.

En septiembre de 1991, después de que se retiraran las tropas cubanas de Angola, las otras compañías dejaron de hacer escala en la Isla de Sal. Pero ya desde 1986, Georges Vynckier había cambiado el rumbo, acercándose al mercado del turismo europeo.

Los primeros turistas venían de Portugal (Abreu) y Alemania (Neckermann). Poco tiempo después, abrió una agencia en París y otra en Bélgica.

El señor Gaspard Vynckier y su esposa se involucraron activamente en la vida diaria del pueblo con la ayuda y el apoyo del señor João Maximiano. Vivían en la Isla de Sal durante los meses de invierno.

La pareja había estudiado la destilación de agua marina con expertos holandeses. Después de lograr convencer al gobernador, el señor Gaspard Vynckier diseñó un destilador más pesado con materiales belgas y holandeses. El nuevo destilador tenía una capacidad productiva de 90 m3 diarios.

En 1970 y 1971 construyó el castillo de agua de Santa María. Fue necesario construir una barcaza especial para vaciar el hervidor de 40 toneladas. El señor Gaspard Vynckier les presentó a las autoridades un plan para la implementación de un sistema de alcantarillado y de distribución de agua potable.

 

Una anécdota

En aquellos años salió de Bélgica una expedición a la Antártida en busca de pingüinos para el zoológico de Amberes. En el viaje de regreso, había que hacer escala para darles a los animales la oportunidad de recuperarse antes de seguir con su largo viaje. Se contactó a Gaspard Vynckier, quien encargó un frigorífico de 16 m3 desde Bélgica. Durante su escala en la Isla de Sal, algunos pingüinos fueron albergados ahí y sobrevivieron. El hotel utilizó este mismo frigorífico por muchos años.

El señor Gaspard Vynckier falleció el 30 de enero de 1972.

 

 

 

EL HOTEL

En 1967 el señor Bonenberg, un mecánico de SAA que vivía en Espargos, preguntó al señor y a la señora Vynckier si existía la posibilidad de que le arrendaran dos habitaciones. Era obvio que SAA tenía ganas de alojar ahí a su equipo y en 1970 Georges Vynckier empezó a construir seis cabañas prefabricadas. Más tarde, construyó 16 habitaciones más con rocas locales.

En el transcurso de los años, fue aumentando la cantidad de escalas de la línea aérea en la Isla de Sal - llegando hasta 32 aviones Boeing 747 por semana – y con eso también la demanda de alojamiento. De esta manera, Morabeza se fue convirtiendo en un hotel con 140 habitaciones, alojando también a la gente de TAP, TAAG, Cubana y Aeroflot. En noviembre de 1986, el presidente Reagan le negó a SAA los derechos de aterrizaje en tierra norteamericana.

ASÍ ES COMO EMPEZÓ…

Gaspard Vynckier, un empresario belga y uno de los hermanos fundadores de las industrias Vynckier Frères & Co., y su esposa, Marguerite Massart, la primera mujer ingeniero de Bélgica, eran ingenieros politécnicos. En 1963 visitaron por primera vez Cabo Verde y de inmediato les encantó el clima privilegiado de las islas. En invierno, la pareja sufría bastante con el frío en su ciudad de origen, Gante. El señor Vynckier había entrado en los setenta y su esposa, cuatro años menor, sufría de asma. Los Vynckier ya habían viajado a través de toda Europa en busca de un clima más templado. En el atlas Onésime Reclus, el señor Vynckier leyó sobre las islas de Cabo Verde y sus bondades…

En Portugal, los Vynckier se juntaron con unos amigos, quienes les confirmaron que efectivamente el clima caboverdiano era una maravilla. Vía Badhurst viajaron en barco a la Isla de Sal. Quedaron simplemente maravillados y decidieron construir ahí su segundo hogar.

De regreso en Bélgica, se pusieron a diseñar una casa prefabricada, que enviaron a las islas en barco con todos los implementos y materiales necesarios para que fuera una casa cómoda y, sobre todo, capaz de generar su propia energía en forma independiente.

El proyecto se inició en 1965-1966.

La casa fue ensamblada por un equipo de Santa María y algunos trabajadores belgas. La construcción incluía también un destilador de agua, que todavía existe y es conocido como tal por los pobladores. Había un taller de carpintería, cuatro generadores y un destilador de agua solar. El señor Vynckier había estudiado el sistema anteriormente en Grecia. Producía 4 a 6 m3 diarios de agua y abasteció a los pobladores de agua potable por muchos años.

La inauguración oficial se realizó el 13 de mayo de 1967 y contó con la presencia de las autoridades locales: el gobernador de Cabo Verde, el almirante de Sacramento Monteiro, el administrador de la Isla de Sal, el señor João de Deus Maximiano, el Dr. Ramiro y el señor Pombal, entre otros.

Georges y Geneviève Vynckier, que no llegaron hasta el día siguiente, asistieron al almuerzo en el Hotel Atlántico, ofrecido por el gobernador a todos los invitados.

Copyright © Hotel Morabeza | Site by 32 Cabo Verde

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